El País

Chubut: Dos fotos, un mismo día

Especial de Carlos Garsés para El Diario Movil

Pasaron muchos años desde la última gran movilización de trabajadores en Chubut. Si la memoria no me falla, el último registro me lleva al primer mandato de Mario Das Neves cuando la CGT del Valle -con escenario incluido afuera de Casa de Gobierno- fue recibida con indiferencia primero y con corridas y golpes a la dirigencia gremial después.
¿Se acuerdan? Si la deteriorada memoria sigue sin fallarme, en ese mismo momento histórico tanto docentes como policías reclamaban también por sus derechos haciéndole “cortes de manga” al gobernador y tomando comisarías.
De aquella foto hasta este 20/3 pasó mucha agua bajo el puente.
Sin embargo, los reclamos suenan parecidos. Como si el tiempo hubiese borrado el petitorio de entonces y la clase política, a pesar de los años transcurridos, perdió el rumbo marcado por aquellas demandas, atendió la coyuntura política de cada gestión y no previó que el evitar un problema no lo soluciona, solo lo posterga y magnifica.
Así llegamos a este martes negro para el actual primer mandatario chubutense, Mariano Arcioni.
¿Pero por qué y cómo volvemos a ver la misma película?
Probablemente la respuesta a este interrogante nos obliga a regresar unos meses en el tiempo.
El 1 de noviembre de 2017 el vicegobernador asumió al frente de la gobernación de Chubut tras la muerte de Mario Das Neves.
A poco de andar, y de repetir hasta el cansancio que era el garante de la continuidad del legado dasneviano, puso nuevo jefe de gabinete.
El desembarco de un hombre de su confianza, el comodorense (al menos de ahí llegó a Rawson) Sergio Mammarelli, en lugar del dasnevista Jerónimo García, ponía un manto de dudas sobre la supuesta continuidad del proyecto pero el propio escribano repetía en cada contacto con los medios –acaso para tratar de convencerse a si mismo- que el equipo estaba completamente confirmado.
Arcioni asumió con una provincia sin crédito, con deudas, sin liquidez, sin poder político propio, sin estructuras administrativas que le respondan con franqueza, sin el hándicap con el que todo político comienza una gestión (conocido como los primeros 100 días) y con un gobierno nacional que le exigía –y aún lo hace- profundos recortes en el gasto público.
Y Mammarelli, según sus propias declaraciones iniciales, llegaba para abrir una línea de diálogo con los gremios, a quienes decía conocer sobremanera porque incluso con la mayoría, afirmó, había trabajado.
No obstante, pasaron las primeras horas, los primeros días, los primeros meses y esa promesa de encuentros solo se concreto con sectores políticos, ex gobernadores, empresarios y no con la dirigencia gremial.
Bueno, en honor a la verdad, sí fue recibido Edgardo Hompanera en lo que para la “otra conducción de ATE” fue solo un intento del gobierno de meterse en la interna del gremio estatal para dividir y licuar la resistencia sindical.
De ahí hasta este martes pasaron acusaciones oficialistas de que el gasto excesivo podía mitigarse achicando comisiones de servicios y horas cátedras en Educación, en Salud, en Servicios Públicos, que el ausentismo docente y el esquema de suplencias que eso generaba era uno de los mayores males de Chubut, apareció un pacto fiscal firmado en Buenos Aires que legisladores provinciales denunciaron que trasladaba toda la presión a la clase trabajadora, salió un “acuerdo ciudadano” que no acordaron con ningún ciudadano, salió un decreto de recortes generales que afectan derechos laborales y sindicales –que habilita el camino de la judicialización del reclamo-, en fin, salió de todo menos diálogo con los trabajadores.
Y recuerdo pedir permanentemente por diálogo a Santiago Goodman (ATECH), Guillermo Quiroga (ATE), Gerardo Carranza (SITRAED), Carlos Milani (SITRAVICH), Luis Nuñez (STIA), solo por citar algunos nombres conocidos del gremialismo vernáculo.
La indiferencia del gobierno de Arcioni acaso generó la unificación del reclamo obrero y el posterior primer paro general que enfrenta su administración en apenas cinco meses de gestión.
Los bombos no se escuchan en Baires
Si bien la comunicación oficial hizo hincapié en las últimas horas en que el gobernador estaba ocupado con actividades en Capital Federal, en teoría ya programadas, lo cierto es que la enorme cantidad de gente que se movilizó este 20/3 en Rawson esperaba ser recibida al menos por el Jefe de gabinete.
Para desdicha de los manifestantes, Mammarelli también estaba en Buenos Aires.
Así, el documento surgido de la marcha fue recibido por el ministro de la Familia, Martín Bortagaray, en lo que para los manifestantes fue la ratificación de la falta de interés del gobierno de Arcioni de sentarse a negociar con los gremios.
Solo para recordarlo, los sindicatos marcharon en reclamo de:
+ Paritarias libres, sin techo y urgentes para todos los sectores de trabajadores estatales
+ Estabilidad laboral y basta de precarización laboral
+ Depósito en tiempo y forma de los aportes y retenciones mensuales de nuestra obra social y caja de jubilación y pago de la deuda histórica al ISSyS
+ Pago en tiempo y forma del salario de los trabajadores estatales y rechazo al pago escalonado
+ Rechazo al decreto 1338/17
+ Derogación del decreto 184/18
+ Aumento de las asignaciones familiares
Lo único que resta preguntarse por ahora es si la ausencia del gobernador y su hombre fuerte en Rawson el día en que sufrieron su primer paro general obedeció a una estrategia que no necesita del contacto con el gremialismo –por no decir de los trabajadores- o a una subestimación del alcance –histórico, sin dudas- que podía tener la medida de acción directa.
En cualquiera de los casos, la respuesta está a la vuelta de la esquina.
Fotos: Daniel Feldman

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