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Flashback de Clásicos: El mismo amor, la misma lluvia. (Campanella)

Por Jonathan Settembrino

 

Acostumbrados como estamos a lo fascinante de las primeras y últimas escenas de este director, esta película no iba a ser la excepción.  En el mismo amor, la misma lluvia  optaré por destacar  la última escena que es quizás la más representativa de su brillante estilo entre realista y soñador.

Ésta se inicia con una muchachada de adultos caminando a lo ancho de los adoquines de un barrio argentino cualquiera y entonando en plena medianoche y bajo la lluvia la clásica canción que representa la niñez “tiene novia, tiene novia “ al son de burlas y carcajadas ; dejando en claro los símbolos de la complicidad que existen en la amistad . En esta historia de amor, como en tantas otras, se suceden un repertorio de matices agridulces y vaivenes que tienen como ejes principales a dos personajes cuyos mundos están desencontrados.

Por un lado tenemos a un hombre llamado Jorge (Ricardo Darín) con la típica personalidad de un intelectual de café, un hombre que no puede comprometerse en las cosas en las que cree por temor a la decepción o , tal vez , por aquella fiel cobardía que solemos esconder los hombres ante las cosas simples y que, de alguna forma ,nos limita . Del otro lado está ella, el otro eje de la historia., Laura (Soledad Villamil), una mujer valiente, madura, con decisiones firmes que no duda un segundo en reflejar su niñez a través de sus ojos. Ella carga con lo tormentoso de una relación fantasma de la cual espera una reciprocidad que nunca se da y es en ese preciso instante del film (cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia) que estos dos mundos se entrecruzan para complementarse en un equilibrio que no logra ser del todo estable.

De esta formas intentarán recrear y reconstruir su historia juntos, que estará plagada de idas y vueltas, de angustiosos silencios (otra vez como la vida misma) y otras asperezas .

Pareciera que Campanella nos quiere mostrar una vez más en cada toma y cada instante el cruel reflejo del mundo en el que vivimos en  el cual las relaciones amorosas están repletas de sentimientos encontrados ; sin embargo ,como en pocas películas de este género uno no se cansa de descubrir y redescubrir las alegrías , desilusiones y esperanzas que viven estos personajes .

 El mismo amor, la misma lluvia nos muestra la posibilidad del amor ideal (tan escasa en la vida misma ) y de su más sublime logro : la realización de la mejor versión de uno mismo a través del intercambio con la persona amada .

Si bien la historia tiene un marco político realista que abarca las décadas del 80´y 90´éste es solo un dato de color a una historia que le podría pasar a cualquiera en cualquier época .

Y es así como dos seres corrientes (que de corrientes no tienen nada) se enamoran con una naturalidad que se aleja de cualquier cliché que pueda rondar por la mente del lector que recorra las simples líneas de este articulo . Tal vez el único cliché sea la lluvia; demasiada lluvia en esta película pero esto sólo lo podrán apreciar aquellos que algunas vez han sentido (demasiado) bajo la lluvia .

 

 

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