Opinión Por Rodolfo Gutiérrez

La marcha del #8M nos interpela a todos.

Pasado ya el 8 de marzo, fecha en que se conmemora el Día Internacional de la Mujer, quedarán muchas conclusiones por analizar. Evidentemente el movimiento feminista es una ola que nadie podrá detener, es un hecho innegable, notorio e irreversible. En todo el planeta millones de mujeres se manifestaron en contra de los mandatos patriarcales y, si se analiza en profundidad, este reclamo viene a correr el velo de lo que vienen sufriendo el colectivo de mujeres. Porque este avasallamiento de derechos, de inexistencia de igualdad de oportunidades, es tan transversal que nos interpela a todos aquellos que somos testigos, protagonistas de este tiempo de cambios que ya no tiene retorno.

Esta lucha por los derechos de la mujer, no comenzó la semana pasada, viene de siglos de lucha continua por parte de mujeres que han dado la vida en pos de lograr ese ansiado respeto. En la actualidad, la irrupción de los medos de comunicación, y con más portencia, la penetración que generaron las redes sociales en todo el mundo permitieron colocar este tema como uno de los principales en la nueva agenda de género y visión sobre la mujer, tanto en el ámbito social, cultural, económico y político.

Punta Alta, nuestra ciudad, tan reacia históricamente a involucrarse en manifestaciones populares de cualquier tipo, no fue menos que otras urbes alrededor del país y el mundo. La gran noticia, además de este despertar de conciencia, de sororidad de las mujeres que ayer se expresaron, es que mucísimas de ellas son jóvenes, incluso niñas. Porque es allí, en la infancia, donde hay ques sembrar, tanto en niños como en niñas, los valores del respeto hacia las mujeres y sus derechos a tener las mismas oportunidades.

Miles de mujeres se manifestaron en Punta Alta

Juliana Tomassini es decana de la UPSO, fue concejal en el distrito de Coronel Rosales y explica según su visión sobre esta cuestión y pone en el centro de la discusión al sistema capitalista. Plantea que la lucha es un punto de inflexión en el momento que la lucha de las mujeres se pone de manifiesto cuando comienza a ser parte de la clase trabajadora.

Tomassini describe que esta lucha data de casi 200 años de historia, afirmando que el reclamo comienza a tomar visibilidad cuando fue mutando, fue por el trabajo, luego intelectual, más adelante fue por el voto, por los derechos civiles completos y en la actualidad las mujeres pelean contra la violencia machista y por la propia vida.

Esta jornada de reflexión nos obliga a replantearnos cómo nos informamos, cuanto nos comprometemos en la educación de las futuras generaciones, para, luego de muchos años, intentar modificar la triste realidad que vivimos, en la que la mujer aún no logra gozar de las mismas prerrogativas que los hombres.

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